Arquitectura

Ubicado ante el desafío de un panorama potente (abierto al lago Ypacarai y cercado por dos colinas boscosas), Colombino hace de su obra un punto de tensión con el paisaje que permite negociar con éste sus lugares y entrecruzar sentidos, direcciones y miradas. Articula el espacio como un discurrir continuo que va demarcando sus sectores sólo desde la pausa o la inflexión que señalan las funciones distintas del habitar y el trabajo. Es un espacio cerrado de cara al Sur, a la calle, y exento en su contracara, que mira el lago y se abre a los pequeños cerros de fronda azulada y a las luces distintas que mueve cada estación o levantan las mañanas y bajan las tardes.

Es una construcción paradójica: por un lado, se levanta agresiva, como un armazón contundente que dibuja sus aristas talantes y afirma su vocación vertical y su presencia entera. Por otro lado, discute su propia solidez y su fortaleza, deviene trazo leve, recinto transparente, expone su intimidad a los antojos de claridades y perspectivas distintas, la sacrifica a la continuidad del horizonte y la plenitud de su entorno variable.

Es una construcción ambigua, por un lado custodia/a competencia de cada estancia, por otro, trastorna el orden acotado de los espacios tradicionales. Entonces, el adentro y el afuera son momentos de emplazamientos eventuales, intercambiables: partes de un mismo paisaje desbordado. Y entonces, el arriba y el abajo son segmentos de un bloque dislocado: canjean sus perspectivas y posiciones en torno al eje de oquedades compartidas, ensamblan un espacio paralelo que sube o desciende empujado por el deseo de las miradas, desplazado al margen de las medidas funcionales.

La casa interpela al panorama y le devuelve la mirada. Por un momento, se resiste al paso de su contorno claro, después acoge en su adentro la persistencia de la visión del lago o el cielo, confundidos ambos en algún reflejo exacto.

Ahora recuerda su diseño enérgico y despliega su armadura descarnada; retrocede después y se convierte en silueta de su propia ausencia: sombra de monte o de nube, crispación de la loma bajo el firmamento intacto.

La casa inquieta el entorno con su presencia exagerada. O espera, callada, la forma que le asignará la luz mañana.

Ticio Escobar

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